Galo Roggiero, vicepresidente del conjunto amarillo, confirmó en declaraciones a Ecuavisa que la dirigencia ya analiza esta posibilidad y que existe el interés de un grupo mexicano que buscaría participar como inversionista. Sin embargo, la decisión no dependerá únicamente de los actuales directivos, pues el proyecto necesitaría la aprobación de dos tercios de los socios en Asamblea.

El planteamiento aparece en un momento especialmente delicado para las finanzas del Ídolo. De acuerdo con la información expuesta por Roggiero, para desarrollar el proceso se estaría trabajando bajo la premisa de reconocer aproximadamente 55 millones de dólares en deuda, una pesada carga que condiciona el futuro económico de la institución.

La posibilidad de recibir inversión externa aparece entonces como una alternativa para intentar estabilizar al club, aunque convertirse en sociedad anónima significaría mucho más que conseguir nuevos recursos: representaría una modificación profunda en la estructura bajo la cual Barcelona ha funcionado históricamente.

Un grupo mexicano ya tendría interés en invertir en Barcelona SC

Uno de los puntos que más llama la atención es que la dirigencia no estaría trabajando únicamente sobre una posibilidad teórica. Según explicó Galo Roggiero, existe el interés concreto de un grupo mexicano que pretendería formar parte del proceso de transformación y posteriormente convertirse en inversionista del equipo.

La entrada de capital privado podría entregar a Barcelona nuevas herramientas para enfrentar sus obligaciones económicas, ordenar sus cuentas y construir un proyecto sostenible. Sin embargo, antes será indispensable conocer bajo qué condiciones ingresarían los inversionistas, qué porcentaje de participación podrían obtener y cuál sería el papel de los actuales socios.

El escenario genera inevitablemente debate. Barcelona es uno de los clubes con mayor respaldo popular de Ecuador y cualquier modificación relacionada con su propiedad, patrimonio o administración deberá atravesar controles institucionales antes de concretarse.

Por esa razón, el interés de inversionistas no significa que la transformación esté aprobada ni que la institución vaya a cambiar inmediatamente de propietarios.

Barcelona necesitaría dos tercios de los socios y el proceso tomaría hasta 18 meses

El principal filtro estará en manos de los propios socios. Roggiero señaló que la conversión solamente podría avanzar si consigue el respaldo de dos terceras partes de los socios en Asamblea, convirtiendo la votación en uno de los momentos institucionales más importantes de los últimos años.

Incluso consiguiendo esa aprobación, el cambio no sería inmediato. El vicepresidente amarillo calcula que la transformación podría requerir entre 12 y 18 meses, debido a los diferentes procedimientos técnicos y legales que deben completarse.

Entre ellos estaría el trabajo correspondiente con la Superintendencia de Compañías, además de un proceso fundamental: establecer con precisión cuál es el patrimonio de Barcelona SC. Esa valoración será determinante para definir las condiciones de cualquier futura participación de inversionistas.

La discusión apenas comienza, pero el escenario demuestra la magnitud del momento que atraviesa Barcelona. Después de años de dificultades económicas y administraciones que no consiguieron sanear definitivamente las cuentas, la actual dirigencia contempla un modelo completamente diferente.

Ahora serán los socios quienes eventualmente tengan la palabra definitiva sobre una transformación que podría marcar un antes y un después en la historia institucional de Barcelona Sporting Club.