La dirigencia encabezada por José Pardo transmitió tranquilidad y recordó que el proyecto deportivo mantiene como gran objetivo regresar a la Serie B. Sin embargo, el presidente también puso sobre la mesa dos asuntos que preocupan a la institución: la disminución de aficionados en las tribunas y las obligaciones económicas que todavía debe afrontar el conjunto chulla, entre ellas una deuda civil que supera los USD 3 millones.
José Pardo pide paciencia tras el tropiezo de Deportivo Quito
La derrota en el arranque de esta nueva etapa generó malestar entre los seguidores de la AKD, pero desde la directiva consideran que todavía existe suficiente margen para recuperarse. En declaraciones a Machdeportes, Pardo defendió el proceso deportivo y señaló que el equipo apenas ha sufrido tres derrotas durante los últimos dos años, un registro que utiliza para respaldar la continuidad del proyecto.
El mensaje de la dirigencia es mantener la calma. Deportivo Quito tiene un objetivo definido y todavía debe recorrer buena parte del camino dentro del hexagonal, por lo que una caída no debería modificar la planificación establecida para buscar el ascenso.
Existe, sin embargo, otra señal que inquieta a la administración. Pardo reconoció que la asistencia al estadio ha disminuido considerablemente. Según las cifras entregadas por el propio presidente, el promedio pasó de más de 5.000 aficionados durante la temporada anterior a alrededor de 3.000 en la actual.
La reducción tiene un impacto especialmente sensible para un club que históricamente ha encontrado en su afición una importante fuente de ingresos. Ya en 2025 Pardo explicaba que, pese a los recursos provenientes de publicidad y canjes, la taquilla representaba una fuente fundamental de oxígeno para las finanzas de Deportivo Quito.
La deuda de Deportivo Quito sigue siendo uno de sus grandes desafíos
El presidente también entregó una actualización sobre las obligaciones financieras. Según Pardo, la deuda deportiva que mantiene Deportivo Quito no supera actualmente el millón de dólares y los convenios establecidos para cancelarla contemplan plazos de entre tres y cuatro años. Estos acuerdos se encuentran registrados ante la Federación Ecuatoriana de Fútbol.
La situación cambia cuando se analiza el concurso de acreedores. El dirigente explicó que la deuda civil supera los USD 3 millones, por lo que el saneamiento económico continúa siendo uno de los principales desafíos institucionales, incluso si el equipo consigue cumplir el objetivo deportivo del ascenso.
Las cifras coinciden con el panorama que la propia dirigencia venía presentando desde finales de 2025, cuando Pardo situaba las obligaciones totales por debajo de los USD 4 millones y aseguraba que, antes de destinar grandes cantidades a otras operaciones, la prioridad debía ser reducir las deudas del club.
Deportivo Quito afronta así una temporada decisiva tanto dentro como fuera de la cancha. El ascenso continúa siendo el gran objetivo, pero recuperar el respaldo masivo de su hinchada y mantener el cumplimiento de los acuerdos económicos serán igualmente determinantes para consolidar la recuperación de una institución que lleva una década intentando regresar a la Serie B.








